Monday, November 22, 2004

Viaje a Monteverde, cap.1-cap.3

Aca esta algo que escribi a la ida a la reserva de Monteverde, fue escribir y escribir.... ok tuanis. El paseo fue con el cole, con toda mi generacion.


Cáp. 1

Veo niños camino a la escuela, grafitos debajo de los puentes y fabulosos árboles por todo lado. Me tranquiliza poder salir del cemento gris de la ciudad josefina. Una vista más rural del terreno, un descanso para los ojos, para la mente, para mi cuerpo. Una vez más estar solo, ser un individuo, un singular.

El otro asiento del bus va desocupado. Estoy adelante, rehusándome a ir atrás con todos los demás. Van conversando sobre temas de juventud que en este momento son ajenos a mi conocimiento. Oyendo Screeching Weasel, voy viendo para afuera en la ventana.

He pasado sembradíos de caña de azúcar y de café. Faltan 10 para las siete de la mañana. Llevo dos horas y media despierto. Pude ver el amanecer, respirar el aire frío y sentir la tranquilidad de la mañana. Me asombra ver como el paisaje pasa tan rápido por la ventana, me asusta esto.

Es un viaje como de 6 horas, con paradas a desayunar y otras paradas técnicas. Acabo de ver plantas de banano.

El bus va continuamente hacia mi destino, como si fuera inevitable. Antes de salir, nos obligaron a decir una oración. No se porque, pero me dio chicha, seguro fue debido a que seguía dormido o que simplemente no quería rezarle a nadie en ese momento.

Después de largos minutos de tener privacidad y tranquilidad, una señora tiene que sentarse a la par mía. El asiento vecino es ocupado, me siento invadido y violado. No solo no puedo mover mucho las piernas sino que ahora voy a estar estrujado.

Acabo de pasar una plantación de maíz que estaba seca. Seguramente, un sueño fallido. Llevándose los planes de una familia al piso, mandando un ahorro familiar al basurero. Paso por un rio sucio, una indicación de que la civilización esta cerca. Puedo ver más plantaciones de maíz seco y no puedo parar de pensar en estas familias.

Siguen las conversaciones en el bus, no entiendo de qué pueden conversar tanto, y más que todo tan temprano en la mañana. Sigue la señora en mi asiento vecino, y yo cada vez me pongo mas impaciente, siento que me ahogo pero todavía puedo respirar.

En este momento estoy pasando por un estadio de peleas de gallos. Se que es ahí por que una vez fui a presenciar este acto. Los policías no llegaban, todo era que muy tranquilo en el lugar. Pregunte que por que no llegaba la policía al lugar, si las peleas de gallos son ilegales. Me contestaron que era que habían comprado a los policías. Un signo más de que vivimos en un país con corruptos.

Me pongo triste al realizar que nuestro pequeño país, Costa Rica, es un intento fallido de convertirse en Gringolandia. Como lo dijo una maestra mía, “Latino america, el patio trasero de los Estados Unidos”.

Cáp. 2

Mi ventana me enseña guindos por todo lado. Mi ventana me enseña monte por todo lado. Tengo hambre y tengo tapada la nariz. Me duelen las piernas por no poder moverlas. El cuaderno en que escribo en este momento se mueve para todo lado. No se porque, pero esta situación me brinda satisfacción. Me gusta escribir incomodo, no se que de satisfacción me puede traer eso, pero igual me produce algún sentimiento confuso.

Pasamos a por el Restaurante “El Bosque”. Son esos restaurantes que se ven en el camino a la playa que se ven tan vacíos, desolados y deprimentes. Este debe de ser el lugar de encuentro de un montón de perdedores y vagos. Hay potreros por todo lado. Todos vacíos, todos desocupados. Me parece estupido que hayan cortado todos estos árboles, ya que no producirán oxigeno mas. ¡Debieron haber practicado la ganadería intensiva, así no estarían todos esos potreros, sino bosques!

Pasan carros, pasan para pasarle al bus. Es lo máximo, me imagino adonde irán, y el porque de su apuro. Seguro nunca lo sabré. No es por el hecho de no saber adonde es que se dirigen sino, más bien, ¿Por qué irán con tanta prisa?

Sigue el abuso en pie. Se acaba de sentar otra señora a la par mía, como si fuera permitido o lo correcto en hacer. Una vez más, estoy invadido. Ni me vuelve a ver, ni siquiera me toma en cuenta. En este momento ese soy yo, el hombre invisible.

No me toman en cuenta, no me vuelven a ver, ni siquiera me hablan. Pasar desapercibido es lo máximo. Aunque me imagino que debe de doler ser tan ignorado. No me gustaría ser ignorado siempre, como ahora esta pasando.

Un carro varado en la calle desacelera el bus. Aparentemente, se le reventó una llanta. El bus sigue y el chofer no pregunto a los conductores que si ocupaban ayuda. Este es otro desvalor que hay en nuestra querida Costa Rica, la falta de cortesía y el egocentrismo.

Esta señora sentada en mi asiento vecino, no huele bien. No se porque no huele bien… simplemente no lo quiero averiguar. El bus huele como a una clínica veterinaria. De vez en cuando me llega un olor a perfume de mujer. Me impresiona poder encontrar tantos olores en un radio de espacio tan pequeño.

Acabo de pasar un poste de luz viejo, pude observarlo por mi ventana. Son esos postes que el ICE usaba antes. Este estaba todo doblado y casi café de tanto herrumbre. Es como si fuera un proyecto abandonado, un sueño que nunca se volvió realidad. Me deprime semejante objeto.

Otro río, este esta menos sucio. Signos notables de menos civilización. Puedo ver árboles por doquier, pero solo un portón rojo, los árboles, obviamente, de color verdes.

Cáp. 3

Un poste completamente tirado en el piso. Este a diferencia al poste viejo es de cemento. Esta abandonado. Me dan ganas de llevarlo conmigo. ¡La señora esta al lado mío, me ignora. Bien, victoria! ¡Se levanto y se fue a sentar a otro lado!

Paso por un rotulo de Amortiguadores Gabriel. Ese nombre me trae recuerdos, me atrae y me identifico con el. Sigo en mi camino. Tengo ganas de dormirme, pero hay mucho que ver, mucho todavía.

En mi ventana aparecen postes de madera, estar tirados en el piso. Me dan ganas de llevármelos conmigo, mas postes sin usar, tirados y olvidados como si fueran piezas desechables.

¡Voy por Esparza y todo parece igual! Es increíble, solo árboles, postes y monte. Pero hay todo tipo de árboles, hay frutales, hay talados y hay matas de banano (se que no es un árbol, pero eso es lo que vi).

La calle es la misma, la de asfalto. Paso rápidamente por otro poste abandonado. Luego otro. Sueños frustrados, sueños fallados. Otro poste más.

Hay un anuncio de Café La Moderna, con letras de Coca-Cola. Me da chicha ver esto. Completamente una imitación, una falta de pensamiento, creatividad y de personalidad. Seguramente creen que podrán vender mas poniendo ese tipo de letras en el titulo.

Una quema, con chatarra alrededor. Partes de carro y otro poste abandonado. Otra vez deciden abusar de mi privacidad. Hablan por un micrófono. Me pongo bravo al decir que tengo que parar de escribir.

Estoy pasando por un río completamente. Civilización mínima. Hablaron por el micrófono como por diez minutos. Siempre cada año es lo mismo, hablar y hablar, y al final nos dan un fólder con toda la información. No es que tenga algo en contra en tomar apuntes, simplemente no simpatizo mucho con eso.

Ya casi vamos a parar a desayunar. Puedo ver la tierra de esta zona, la cual es de color rojo. Esta tierra es de mala calidad, debido a su acidez.

Pasan carros, apurados como siempre. Puedo ver anuncios del restaurante “Caballo Blanco”. En ese restaurante precisamente vamos a pasar a desayunar. En la calle pasamos un derrumbe, el cual nos atraso. Hemos llegado al restaurante y tengo mucha hambre.



Pondre mas sobre el tremendo viaje mas adelante, sigan volviendo para ver cuando pongo la otra parte.

Todo articulo anterior le pertenece al autor... si copy pastea algo seria robar y eso es un delito, mejor pida permiso...

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